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miércoles, 19 de abril de 2017

23 abril 2017




El próximo domingo día 23, DÍA INTERNACIONAL DEL LIBRO, y festividad de Sant Jordi, lo celebramos.

Si os apetece regalar alguna de mis novelas o tenéis en casa ejemplares de mis libros para firmar, podréis hallarme en los siguientes lugares a las horas que se indican:

A partir de las 11:00 horas:
Stand del Grupo Aula de Escritores / Editorial Hijos del Hule
en Plaça de la Revolució de setembre 1868 (distrito: Gràcia)

A partir de las 14:00 horas:
Stand de Ediciones Carena
en Rambla de Catalunya, 27 (distrito: Eixample)

En cualquier caso y estéis donde estéis, compraros algún libro, regalad algún libro (el mejor halago que puede hacerse a una persona) y mejor aún si va acompañado de una hermosa rosa.

Os deseo un muy feliz Día (...y felices lecturas)





viernes, 15 de enero de 2016

RETALES DE TEXTO


“—Si todo lo que puede hacer una revolución es convertir a la humanidad corriente en otra humanidad corriente ligeramente distinta, la cosa no vale la pena.
Anthony protestó diciendo que valía desde luego la pena para un sociólogo para quien tales mudanzas resultan interesantísimas.
—¿El contemplarlas o el tomar parte en ellas?
—El contemplarlas, naturalmente.
Un espectáculo de comicidad inagotable por su naturaleza grotesca y de variantes infinitas. Mas al mirar de cerca, podían apreciarse las uniformidades debajo de la diversidad, las reglas fijas de aquel juego permanentemente distinto.
—La revolución transforma a la humanidad corriente en una humanidad corriente de variedad distinta. Para ti eso es terrible. Para mí es precisamente lo que quisiera ver antes de morirme, la puesta en práctica de las teorías; observar, después de tu reforma catastrófica, cómo las mismas uniformidades de antes se ajustan de manera ligeramente distinta. Me resulta difícil imaginar nada más satisfactorio. Lo comparo con el placer de deducir lógicamente la existencia de un nuevo planeta y descubrirlo luego con el telescopio. En cuanto al aumento del número de los Juan Sebastianes (Bach)…, igual pudieras imaginar que aumentara el número de los hermanos siameses como consecuencia de tu revolución.
Tal era la diferencia entre la literatura y la vida. En los libros, la proporción de personas excepcionales en relación con el número de gente vulgar es alta, mientras que en la vida es baja.
—Los libros son opio —dijo Mark.
—Exactamente. Por eso me parece dudoso que haya nunca una literatura proletaria. Incluso los libros proletarios hablarán de proletarios excepcionales. Y los proletarios excepcionales tienen tan poco de proletarios como de burgueses tienen los burgueses extraordinarios. La vida es tan vulgar que la literatura tiene que tratar de lo excepcional. Talentos excepcionales, fuerzas excepcionales, posición social y riqueza de excepción, De ahí vienen estos personajes geniales de literatura, esos grandes capitanes, esos duques y esos millonarios, todos ellos gente acondicionada por las circunstancias, que únicamente pueden inspirarnos una piedad infinita, pero cuyas vidas no es posible encontrar auténticamente dramáticas. Pues el drama exige la existencia de la libertad para elegir, y para elegir es esencial que existan determinadas condiciones sociales o psicológicas. Por eso, los personajes de la literatura imaginativa son siempre reclutados en las páginas de los diccionarios biográficos de gente notable.
—¿Pero crees verdaderamente que los ricos y los poderosos son libres?
—Al menos más libres que los pobres, en cuanto están menos sujetos a las exigencias de lo material y a la voluntad ajena.”


Ciego en Gaza (1936), novela de Aldous HUXLEY (1894-1963)

miércoles, 4 de febrero de 2015

EL DIABLO EN SANTORINI. OPINIONES.


Dels deu primers lectors (els qui han rebut un e-mail avui 4 de febrer), més de dos i més de tres s'han exclamat del munt de preguntes, de giragonces i de dificultats que han tingut per enregistrar la seva opinió a la web de Casa del Libro / Casa del Llibre. I tot i així no s'en surten.

Ja els faré palés tots aquestos incidents, a Casa del Llibre.

L'enregistrament d'opinions a la web Casa del Llibre:
S'ha comprobat, ara funciona.
Tarda en sortir, aixó sí. Unes 24-48 hores.


Més opcions:
podeu deixar aquí, al blog, el/s vostre/s comentari/s o
enviar-los per e-mail.
Es prega signar amb un nom i un cognom.

No oblideu d'enviar el número triat pel sorteig, a: 
eldiabloensantorini.novela@gmail.com

Mireu-ho en el e-mail que heu rebut.

Gracies a tots/totes.

Rosa Maria TORRENT

Primeras opiniones recibidas
(a 9 de febrero 2015):


He aquí lo que pienso después de la lectura de la novela “El diablo en Santorini”, de Rosa María Torrent Puig. En primer lugar empezaré con una pequeña y ligera crítica que en nada desmerece la novela, dado que se trata de una opinión meramente personal, pero que deseo compartir, con el resto de lectores por si se formase un club de admiradores o alguna cosa similar. Lo que me hubiera gustado más es que Nicole no se quedase sin castigo, ya que, al fin y al cabo es cómplice del homicidio de Clara, pero... también es cierto q ya tiene bastante con la parálisis cerebral q padece. Repito que, aún así, hubiera preferido que pagara por el asesinato de la susodicha, ya que la francesita es harto inteligente y maquiavélica a más no poder. Casi me atrevo a afirmar que es el personaje más manipulador de los seis de que se compone la novela, que, dejando esto al margen, es un texto genial que te engancha y te hace pasar muy buenos ratos. Ha habido momentos en los que me he reído mucho mientras la leía y otros en los que no podía dejar de hacerlo. A mi madre, gran lectora, también le ha gustado mucho y me ha dicho que está muy bien escrita y le ha hecho gracia que la mayoría de lo que acontece en las páginas sea en Gerona, París, Montpellier y otras localidades del sur de Francia, ya que ella si que ha estado en casi todos esos lugares y eso le ha permitido disfrutar más, si cabe, de la lectura puesto que le ha evocado recuerdos de otra época ya pasada. En Santorini no ha estado aunque con la minucia con que está descrita, pues es como si hubiera ido; al igual que yo que tampoco he estado allí y mientras leía, la Isla se me representaba mentalmente sin dificultad alguna, puesto que Rosa María es una narradora excepcional. En cuanto a los personajes, ¿Qué decir de ellos? Pues que desde el primer momento, yo al menos, me he identificado con ellos, sobre todo con Clara y sufría cuando ella lo hacía y pensaba: ¿Pero es que no se da cuenta de que Marcel le está tomando el pelo? ¿Cómo tolera que la trate así? Aunque esté enamorada. Pero claro, después me decía a mi misma: No, no puede hacer nada pues se encuentra bajo las redes del amor. Acuérdate las vejaciones que soportaste tú, años ha, cuando estabas enamorada hasta el infinito de Juan… Nada puede hacerse cuando una se encuentra en situaciones límite, excepto debatirse contra una misma y eso ya lo hace continuamente la guapa y esbelta de largas piernas de la narración de Rosa María. Todos y cada unos de los seis personajes de que se compone el texto está magníficamente elaborado. La sensibilidad de la autora penetra los límites de la psicología y nos adentra en la personalidad de cada uno de ellos tan magistralmente que ahondamos en su interior sin apenas apercibirnos de ello. Todo un ejemplo del buen escritor, tan escasos hoy día. Total: un diez de nota Srta. Torrent. Su obra literaria es digna de presentarse al Planeta y muy capaz de alzarse con el premio por unanimidad total del fallo en el jurado. ¡Si! Lo digo porque ejemplares que no llegan a la altura del "Diablo en Santorini" han ganado tan prestigioso premio.
María Amanda García

Intriga desde un principio, difícil resulta dejar el libro sobre la mesita y apagar la luz, seis personajes que acaban pareciendo de tu entorno más próximo. Delicadamente descriptiva sin rozar el exceso, y algo bastante insólito en novelas de este género, no tan solo no descubrimos hasta el final el desenlace sino la identidad de la víctima. Genial.
Joan Torrent

Me ha gustado mucho esta segunda obra de Rosa Mª Torrent "El diablo en Santorini" por los siguientes motivos:
Los personajes los he encontrado creíbles, quedan bien expuestos y retratados.
Con mucho acierto está desarrollada la trama, con un sorprendente desenlace, ya que durante toda la narración se hace creer al lector en una víctima que al final es la oponente y resuelto su homicidio de una forma elegante que, en principio no deja lugar a sospecha alguna, pero al final sale la verdad de una manera original e impensada, por lo que el crimen casi siempre se paga.
He encontrado algunas frases en que la autora se excede en algunos detalles descriptivos que quizás no sean tan necesarios en su minuciosidad. Quizás, también, hay alguna falta de puntuación en cuanto al uso de las comas. Pequeñas minucias que no restan interés a la novela.
Por lo demás, todo muy bien y a la espera de la tercera novela.
Esta es la opinión de un lector.
Juli Mesones Roldán

La trama me ha parecido muy bien urdida. Desde las primeras páginas la autora ofrece chispazos para resolver el enigma que irá desarrollando. Hay originalidad en el planteamiento de ese enigma. Los personajes están muy bien caracterizados y la autora sabe crear en el lector un partidismo que hace que haya que involucrarse en la trama. Se tratan temas muy profundos y actuales desde un ángulo psicológico. Consigue transmitir sentimientos muy potentes, por ejemplo de desazón ante situaciones en las que el propio lector quisiera intervenir, y esto es algo meritorio cuando lo hace, además, en muy pocas líneas. Recomendable, sin ninguna duda, por lo que se relata y por lo bien que se hace.
Carmen Chica








viernes, 19 de diciembre de 2014

EL DIABLO EN SANTORINI







A la derecha, 
Jesús MARTÍNEZ,
de Ediciones CARENA.




Ponentes:

Io ZAFIROPOULOU (derecha)
Marta VILAMOSA (izquierda)








 "El diablo en Santorini", en la LLIBRERIA LA MEMÒRIA,
en el barrio de Gràcia.
2 de diciembre 2014


martes, 2 de diciembre de 2014

EL DIABLO EN SANTORINI. VIAJE A LA ISLA.

RECORDATORIO:

Hoy día 2, a las 19:00 horas, en la presentación "El diablo en Santorini"dos grandes conocedoras de Grecia hablarán de la novela  y del país heleno, de su historia y de su mitología.
Son:
IO ZAFEIROPOULOU,
Filóloga ateniense, y MARTA VILAMOSA, experta de la agencia "Anem a Grècia".
El evento tendrá lugar en LLIBRERIA LA MEMÒRIA, Plaça de Vila, 19, (antes Plaça de Rius i Taulet) en Gràcia (Barcelona).


Acabado el acto, quienes lo deseen podrán acompañarnos a La Taberna Griega, en Torrent de l'Olla, 123, para degustar el vino y/o la cocina griega.


domingo, 20 de julio de 2014

VIEJOS LIBROS SUPERVENTAS

En el largo pasillo del piso en el que nací había un mueble pequeño, estrecho, de madera de castaño, muy apreciado por mis padres. Y era muy apreciado el mueblito por una doble razón: tanto él como su contenido eran las únicas concesiones a lo “no indispensable”. Duros eran los tiempos.

Encima del mueble, sobre una peana, agarrada a un peñasco y batiendo las alas, estaba vigilante una hermosa águila. Puedo ver ahora aquella figura como si la tuviera ante mí en este mismo momento. Debajo, estaban los primeros libros que mis ojos descubrieron… y a los que yo no podía acercarme salvo cuando estaba sentada en las rodillas de mi padre mientras él me los mostraba. 

El águila, no sé por qué razón ni de qué manera, desapareció con los años. Los libros siguen en casa.

No eran muchos, no. Seis tan solo. Éstos:

Cinco semanas en globo, de Julio Verne; edición de 1934. Ramón Sopena.
Las cuatro plumas, de A.E.W. Mason, edición de 1944. Editorial Vives.
Clania, de Pablo Cavestany;
Scaramouche, de Rafael Sabatini;
Felipe Derblay, de George Ohnet;
y una gramática catalana anterior a la de Pompeu Fabra.

Menos éste último, los otros cinco libros, novelas. Claro.

Recuerdo perfectamente el momento en que se me concedió el privilegio de dejarme leer una de ellas. Fue la de Julio Verne.
Hay que decir también que en aquel entonces yo ya tenía mi propia colección de libros infantiles, bastante nutrida, y que conservaba en buen estado a pesar del constante manoseo por las lecturas repetidas.

Las imágenes que ven no son mías; estos libros no los tengo conmigo aquí y por tanto no los he podido fotografiar pero he echado mano de Internet y éstas son algunas de las cubiertas. Las que he hallado. Tal cual.

Al hilo de estos recuerdos, de estas cinco novelas y de sus autores… 
George OHNET, francés (1848-1918). Dramaturgo y novelista. El más vendido de su época. Más que Zola, y ya es decir. Muy distintos, aunque eso es otra cuestión. 


OHNET estudió leyes y ejerció de abogado durante un tiempo; poco. Después trabajó en periodismo y de columnista pasó a escribir teatro y novelas.

“Felipe Derblay”, se publicó en Francia en 1882 con el título de «Le Maître de forges». En Inglaterra lo fue con el título «The Ironman or Love and Pride».

Grande fue, de inmediato, la aceptación de esta novela, tanto en los dos países que acabo de mencionar como en Italia, Alemania, Portugal, España y Estados Unidos.
En apenas dos años alcanzó más de 160 ediciones; y a finales de 1910 había conseguido más de un millón de ejemplares vendidos sólo en Francia y 400 ediciones.

No está nada mal ¿verdad?

Para quienes no lo sepan, decir que es una novela costumbrista a caballo —dicen algunos— entre el “Orgullo y prejuicio” de Austen y “Norte y Sur” de Gaskell.

Fue representada, durante años, en teatro y ha sido objeto, asimismo, de adaptación cinematográfica.

domingo, 30 de marzo de 2014

RETALES DE TEXTO



“Las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde solían ser las más feraces para los vendedores de libros viejos acantonados en la plaza de Armas, a la sombra de los falsos laureles, la estatua del Padre de la Patria, y los adustos palacios donde se sostuvieron las riendas de un poder colonial que consideró a la isla como una de las joyas más preciadas de su corona imperial. Las hordas de turistas extranjeros, ansiosos unos, aburridos otros por la obligación de zambullirse en un programado baño de historia, habitualmente abrían o cerraban su periplo de la ciudad antigua justo en las inmediaciones de la que una vez fuera su plaza mayor. A pesar de que los vendedores de libros siempre los recibían como clientes potenciales aunque demasiado veleidosos, la experiencia les había demostrado que sólo con cierta dificultad y mucha verborrea persuasiva se les podía hacer tragar algún libro, generalmente poco significativo por su valor histórico o bibliográfico; aquella turba de empleados públicos, pequeños comerciantes, pensionados ahorrativos, viejos militantes ya sin militancia pero empeñados en ver con sus propios ojos el último reducto del socialismo más real, sumados a los trasnochados de las más diversas especies, convencidos por sus hábiles agentes de viaje de que Cuba era un paraíso de bajo costo, tendían a ser adictos a otras pasiones más elementales —sensuales, climáticas y a veces hasta ideológicas—, distintas de la bibliofilia.

En realidad, el muestrario de libros desplegados en la histórica plaza era apenas las sobras exhibibles del verdadero banquete. Porque los libros valiosos, los que podían encontrar sin titubeos la ruta hacia las subastas donde lucirían en la frente cifras de tres y cuatro dígitos, tenían prohibida su venta pública y nunca llegaban a los modestos tableros de venta. Aquellas delicatesen, por lo general, estaban predestinadas a compradores más o menos establecidos: algunos diplomáticos bibliófilos; corresponsales de prensa y negociantes extranjeros radicados en Cuba, con dólares suficientes para comprar joyas de papel; unos pocos cubanos enriquecidos por vías legales, semilegales o totalmente ilegales, decididos a invertir en valores seguros; además de algunos amateurs que visitaban con cierta frecuencia la isla y habían establecido ya sus preferencias en los rubros de la literatura, el tabaco y las mujeres. Sin embargo, los verdaderos destinatarios de las rarezas bibliográficas invisibles eran varios tratantes profesionales de libros valiosos, especialmente españoles y mexicanos, más algunos cubanos radicados en Miami y Nueva York, proveedores de subastas o dueños de librerías promovidas incluso por Internet. Estos especialistas habían descubierto a principios de los noventa el filón habanero, destapado en los años más arduos de la Crisis, y al principio llegaban dispuestos a comprar lo que buenamente les pudieran ofrecer sus desesperados colegas cubanos. Luego, establecidas las conexiones precisas y comprobada la profundidad de la mina, cambiaron el estilo y en cada viaje empezaron a aparecer con una lista de golosinas exóticas ya solicitadas por clientes empeñados en tener un título específico, de un autor con nombre y apellidos, en una edición determinada. Esta trata subterránea resultaba con mucho la más productiva, a la vez que la más peligrosa, pues las autoridades cubanas habían llegado a saber cómo algunos vendedores de libros, en contubernio con empleados de las bibliotecas, habían sacado del país verdaderos tesoros del fondo bibliográfico cubano y universal e, incluso, manuscritos definitivamente irrecuperables. Pero erradicar aquella práctica desangrante resultaba casi imposible, pues en algunas ocasiones la fuente proveedora era el bibliotecario que gana doscientos cincuenta pesos al mes, el cual difícilmente puede resistirse a una oferta de doscientos dólares —su sueldo de veinte meses— por extraer una papelería o un volumen solicitado por algún comprador enfáticamente interesado. Aquel saqueo sordo había obligado a las bibliotecas cubanas a poner bajo siete llaves sus libros más valiosos, aunque nadie había logrado cerrar el goteo de un grifo irreparable gracias al cual algunos encontraban solución transitoria a sus calamidades materiales.”

LA NEBLINA DEL AYER (2005)
Leonardo Padura

domingo, 6 de octubre de 2013

NOTICIA


“Una verdad delicada”.

Es la nueva novela de John LE CARRÉ.
La trama arranca en 2008 en la más valiosa, querida e irrenunciable -para ellos- de las colonias británicas: Gibraltar.

Recién editada por Plaza y Janés y disponible en ambos formatos: papel y e-book.

«Le Carré, que es uno de los mejores escritores británicos del siglo XX, pese a quien pese, ha ido mutando sus convicciones, aquellas que permitían a sus personajes torcer las reglas en aras del bien común, la defensa de los valores occidentales y todas esas zarandajas vacías que no son sino relativismo moral camuflado, maloliente y peorpensante. Será por ir camino de los 84 años, será porque este mundo no es ya aquel en el que él eligió prestar batalla, Le Carré se ha convertido en un escritor menos sutil, menos preciso, pero mucho más contundente. Si el autor de «El Espía que surgió del frío» nos hablaba de pérdidas asumibles con una seguridad pasmosa durante sus primeras décadas como escritor, el cambio de siglo y el 11-S produjeron en su prosa un progresiva radicalización de las ideas; no ese buenismo guardiolesco y buenrollista que agitan los políticos frente a nuestras narices como muñecos de guiñol o señuelo de trilero, sino el rechazo del mal. Venga de donde venga, sea cual sea su autoría o su intención últimas, el mal es mal.» (Fragmento)

Para leer el artículo completo, ir al siguiente enlace:




sábado, 21 de septiembre de 2013

INTEGRIDAD

Recientemente, en una película escuché, de uno de los personajes, esta frase: “Un hombre con principios es un hombre sin oportunidades”.

Frase que me llevó a pensar acerca de la integridad del ser humano y, de ahí, la memoria me dirigió a la novela “El manantial” de Ayn RAND, cuyo tema es justamente éste.

Para quienes no lo sepan, Ayn RAND es el seudónimo que usó Alisa ZINOVIEVNA ROSENBAUM, judía nacida en San Petersburgo en 1905 y emigrada a Estados Unidos cuando tenía unos 20 años.

Quiero hacer cuestión aparte del pensamiento filosófico de Ayn RAND (Objetivismo) —difícil porque la autora lo destila en sus obras—, pero me circunscribiré al asunto que me ha llevado a “El manantial”: la persona fiel a sus convicciones, íntegra e independiente, y su relación con el establishment.

Aparte el protagonista, notables son los otros personajes de esta historia que ofrece arquetipos muy definidos. Una historia que es de plena actualidad si es que alguna vez dejó de estarlo.

La novela se terminó de escribir en 1943 y fue rechazada hasta por 12 editores. Publicada al fin, fue poquito a poco que logró difusión hasta convertirse en un “best seller”.

King VIDOR, en 1949, la llevó a la pantalla. El papel de protagonista corrió a cargo de un eficaz Gary COOPER. El guión fue escrito por la propia RAND que, al margen de su producción novelística, hacía años que confeccionaba guiones para la industria cinematográfica.



Propongo vivamente la lectura, o re-lectura, de “El manantial” y de algunas obras adicionales de Ayn RAND.


Sé que algunos pueden sospechar de esta recomendación... quienes me conocen saben de mi querencia por los escritores rusos, pero RAND, nacionalizada estadounidense, combatió con convicción todo cuanto de Rusia emanaba y había emanado. Confieso sin embargo que, a mi criterio, por los temas tratados en sus obras y la forma de hacerlo, no pudo desprenderse del todo de su alma rusa. Yo lo celebro (quizá por aquello que decíamos de mi debilidad, sí).


domingo, 2 de diciembre de 2012

SEXO Y VIOLENCIA



Escribir escenas de sexo o de violencia.

Pongo aquí, a este respecto, comentarios de dos novelistas: André Jute y Rhona Martin. Uno de cada género, no por aquello de la cosa igualitaria, no, sino por los matices que puedan ofrecernos desde su óptica masculina y femenina respectivamente, asunto no menor y que interesa tener en cuenta.

André Jute:
“Muy poco puedo decir acerca del grado de violencia, sexo y lenguaje soez que es permisible, ya que esto es, técnica y estéticamente, una cuestión irrelevante; y  en cualquier caso la aceptación de la violencia, del sexo y del lenguaje soez va por ciclos. Mi fórmula personal es utilizar la violencia, el sexo y el lenguaje soez siempre que esté justificado y, si un editor pone objeciones deberá basarlas en razonamientos literarios más que en argumentos éticos o comerciales para convencerme de que debo eliminar parcial o totalmente estos aspectos. Pero no debe usted interpretarme al pie de la letra cuando me refiero al compromiso emocional y sí, en cambio, estudiar con detenimiento la sección del libro de John Braine en la que trata del sexo, porque es muy fácil que las escenas de sexo degeneren en pornografía. Por otro lado, si son esenciales para su historia, no las escatime, porque en tal caso los lectores lo tacharán de cobarde moral.”

Rhona Martin:
“El grado de violencia justo, y nada más, para aportar realismo, convicción y, admitámoslo, emoción al argumento. Pero es recomendable evitar que este elemento de ayuda, añadido artificialmente como colorantes a los alimentos, se convierta en la base de un argumento débil… Buena parte de lo anterior puede ser aplicado a las escenas de sexo. Si, por ejemplo, su historia se basa en buena medida en el amor los lectores pueden sentirse decepcionados o incluso engañados si los lleva hasta la puerta del dormitorio y no les permite entrar… Si va a incluir escenas de amor, descríbalas con honestidad. Concéntrese en las emociones y las sensaciones, y evite los detalles fisiológicos que ya todos conocemos bien y que se hacen plomizos al cabo de poco tiempo. Uno de los problemas que uno se encuentra en la segunda novela y en las sucesivas es cómo describir el acto sexual de nuevo sin repetir lo que ya se dijo en la anterior… no recurra a la pornografía propia de un escritor inexperto. John Braine afirmó en una ocasión: ‘Sorprenda al lector, estremézcalo si lo desea, pero jamás le muestre algo desagradable’. Es el mejor consejo que se puede dar, sea cual fuere la época.”

Me permito añadir:
Deje a sus lectores participar activamente, no se lo dé todo hecho con lo cual, además, cada lector podrá rellenar el detalle faltante con su propia creatividad.

Tanto André Jute como Rhona Martin citan a John Braine (1922-1986).

Braine —lo digo para los más jóvenes— no es “sospechoso” de haber sido remilgado ni melifluo precisamente. Formaba parte del grupo de novelistas, dramaturgos y cineastas ingleses rebeldes que en los cincuenta encabezaron el rechazo a los valores caducos de la vieja Inglaterra mostrando su ira ante la situación social y moral de la postguerra con obras claramente críticas, protagonizadas por individuos marginales o frustrados. Estos rebeldes y su movimiento es conocido con el nombre de “The Angry Young Men”.

Mirándolo desde otro ángulo: lo rompedor (en las formas) puede tener la fortuna de hallar editorial que apueste fuerte y convierta la obra, marketing mediante, en un éxito de ventas; pero la mayoría de los editores han perdido el gusto por el riesgo. Raramente se lanzan si la obra no es excepcional en todos los sentidos.

Cierto que un melocotonero no dará sino melocotones, pero no es este el caso ya que me refiero a la decisión, a la voluntad consciente de producir una obra con unas determinadas características que la harán particularmente llamativa; esto es algo pueril y/o una cierta forma de esnobismo.

En última instancia, incluso la crudeza no tiene porque estar reñida con el buen gusto aunque éste, claro, se tiene, o no se tiene. Pero también esto se puede aprender leyendo… y practicando.

domingo, 27 de mayo de 2012

GRIEGOS


Se dice que sólo cuando una persona tiene cubiertas sus necesidades vitales puede elevarse y alcanzar el estadio donde alma y pensamiento se expanden y demandan satisfacción de otro tipo de hambre y sed. Yo añadiría un matiz: elevarse o hundirse; pero no quiero ir por aquí ni adentrarme en territorios donde nunca fui capaz de encontrar un sendero y menos aún de seguirlo hasta el final. Tal vez por ello ya en mi pubertad me proclamé hija de Roma. Fue tras unas vacaciones escolares que empleé absorbiendo, una a una, las páginas de dos volúmenes inmensos —que por cierto pesaban una burrada— y que me había prestado la vecina de enfrente tras haberle manifestado, imagino que con la excesiva verborrea que me caracteriza, mi entusiasmo por una de las asignaturas del curso recién concluido que se llamaba “Historia de las Civilizaciones”.
A lo que íbamos: parece que si el pensamiento no va ligado a la acción concreta que demanda un proyecto determinado el suelo desaparece bajo mis pies.
Tal vez por esto tampoco he simpatizado nunca, en novela, con los finales abiertos; pero esto es harina de otro costal. O no.
Para cumplir con la común costumbre, busco en derredor un responsable, un culpable de estas mis carencias. Y naturalmente lo he hallado. La culpa la tiene ese dedo índice enhiesto dictándome lo que tenía que hacer. Hacer en sentido amplio, o sea, hacer, pensar, sentir. Todo para seguir adecuadamente los pasos que demandaban un proyecto encaminado a una finalidad. Un día caí en la cuenta —no sin ayuda— de que me había pasado cincuenta años escuchando de la gente que me rodeaba, y de la que no, qué era lo que tenía que hacer y cómo.
Con el pretexto de la fascinación que siempre he sentido por el mar, un día me fui a Grecia: Atenas y crucero por las islas griegas. Ignorando todas las consideraciones y recomendaciones con que se me obsequió, fui sola. Ésta fue la primera de las escapadas (por viajes entiendo otra cosa, no los sucedáneos) de las que más tarde haría después. Y las que aún me quedan por hacer. Eso espero.
Y le encontré el gusto a la copa de vino bajo la parra dejando el tiempo deslizarse, como el aire, alrededor, llevando y trayendo conversaciones ruidosas en un idioma imposible; charlas salpicadas de risas, éstas sí inteligibles para cualquiera al igual que la entremezcla de curiosidad y socarronería de las miradas. Ocioso es aclarar que no me moví entre la alta sociedad ateniense, todo lo contrario: barrios populares, mercados, puertos y aldeas y éstas en buena parte isleñas. La alta sociedad difiere poco de un país a otro.
Duele profundamente el alma cuando una se entera de que por lo menos dos griegos se suicidan cada día en la actualidad, hecho éste que se oculta y que los medios son invitados a silenciar ¿Quién tiene la culpa del desastre? Los propios griegos, dicen, que nunca tuvo el pueblo griego el ahínco, la laboriosidad y el sentido práctico de Roma, razón por la que sucumbieron, bajo ésta, en la Edad Antigua. Pero todo romano pudiente albergó en su hacienda, para instrucción de la prole, a un griego…
Ya sé que de esto hace más de dos mil años y que cualquier parecido con la realidad actual es pura coincidencia pero el espíritu de un pueblo se empecina en perdurar. En “Zorba, el griego”, el delicioso contrapunto entre la mentalidad del británico y el griego se condensa en la escena final, cuando Zorba le dice al escritor: “Usted lo tiene todo menos una cosa: locura. Y el hombre tiene que estar un poco loco sino… sino nunca se atreve a cortar la cuerda y ser libre”.
Después de cincuenta años estoy con Zorba y también yo le encuentro el gusto a nadar en libertad y contracorriente. ¡A buenas horas! pero haber perdido en gran parte el temor a perder pie cuando ya encamino la recta que, si hay suerte, me encaminará a la vejez, es para mí un notable progreso.

Artículo publicado el 29 de mayo de 2012 en e-Notícies. Opinió. "La punteta"

domingo, 5 de febrero de 2012

BARCELONA NEGRA



EN LA SEMANA NEGRA


A los 73 años y de un ataque cardíaco fallecía, el Día de los Santos Inocentes de 2001, William X. KIENZLE. Autor popular en Michigan y bastante menos por estos pagos, creó un personaje, el Padre Koesler, un clérigo investigador, que protagonizó un buen puñado de novelas (parece que unas veinte) publicadas en el período 1978-2001 y ambientadas en Detroit.

Kienzle a su vez fue presbítero durante 20 años. Abandonó tras mostrarse abiertamente disconforme con la Iglesia Católica por la posición de ésta al rechazar el matrimonio religioso entre divorciados.

La primera de sus novelas: “The Rosary Murders” fue llevada al cine en 1987. El protagonista, el Padre Koesler, fue interpretado por un Donald Sutherland muy inspirado como es habitual y se estrenó en España con el título de “Los crímenes del rosario”.

Puede que la estela de Chesterton y su Padre Brown fuera causa de que Europa se encogiera de hombros ante Kienzle y su Padre Koesler, ambos posteriores. En la Casa del Libro y en Amazon apenas cuatro o cinco títulos están disponibles y según recuerdo, no en español.

Sirva pues esta breve reseña de modesto homenaje a KIENZLE en esta Semana de la Novela Negra, y no sólo como autor sino también en el otro aspecto humano apuntado más arriba.

martes, 17 de enero de 2012

LITERATURA Y PSIQUE. Y viceversa.

1. Entresacando algunas afirmaciones:

“Conocemos a una persona por los libros que tiene en su casa”… “Las personas que leen ficción son más sociables que el resto”…

Fuente: Paula Delgado Labrandero en El Confidencial. 17.01.2012.

2. 2. Llegamos a una conclusión:

¡Hay que escribir ficción y ser tan productivos como podamos! (por el bien de la humanidad, cuando menos)

martes, 1 de noviembre de 2011

NOVIEMBRE

Mi padre detestaba el otoño. Siempre le oí decir que era la única estación que no le gustaba. No le gustaba nada, en absoluto. El había nacido en noviembre; a saber si guardaba en su interior rastro de su primer trauma o si algo barruntaba, porque falleció también en noviembre: el mismo día en el que tuvo lugar el traspaso del Francisco español más popular de los últimos 50 años a quien él aborrecía. Para colmo ¡A veces ocurren cosas así! Para mí, otoño siempre ha significado época de cambios. Quizá el acortamiento del día, con mengua de las horas de luz solar siendo como soy ave diurna, me produce una inquietud que me obliga a hacer algo al respecto. Hace ahora un año preparaba mi partida hacia el sur y la costa. Necesitaba calor y mar; tal vez también distancia y espacios abiertos. De mi experiencia respecto al año transcurrido hablaré en otro momento. Ahora sólo se trata de dejar este apunte y dar fe de que esta semana comencé a recopilar cajas de cartón para acondicionar mis tesoros más preciados: mis libros, que a éstos los traslado yo personalmente. Como guinda, mentar la película que por azar vi en la tele justo la semana pasada: “Mi mapa del mundo” donde al final, declara la protagonista algo así como que “regresamos al lugar al que pertenecemos” idea ésta de la pertenencia que casualmente también preside la novela en la que he empezado a trabajar. Y he aquí que estoy desplegando gran actividad para enfilar hacia el norte mientras acuden a mi mente pensamientos acerca de mi padre y acerca de mi mapa del mundo. Quizá porque resulta más sencillo que responder alguna que otra pregunta que me hago respecto de mí misma.

martes, 11 de octubre de 2011

PEDAZOS DE TEXTO



"El tiempo es una lluvia paciente y amarilla que apaga poco a poco los fuegos más violentos. Pero hay hogueras que arden bajo la tierra, grietas de la memoria tan secas y profundas que ni siquiera el diluvio de la muerte bastaría tal vez para borrarlas. Uno trata de acostumbrarse a convivir con ellas, amontona silencios y óxido encima del recuerdo y, cuando cree que ya todo lo ha olvidado, basta una simple carta, una fotografía, para que salte en mil pedazos la lámina del hielo del olvido"



La lluvia amarilla

Julio LLAMAZARES

domingo, 2 de octubre de 2011

PALABRA DE ESCRITOR





Quo vadis?





Los ciudadanos de la Roma en llamas, asaltando el Palatino.


Nerón: "¿Es posible que los seres humanos produzcan un ruido como ése?"


Petronio: "Sí, cuando se les ha llevado demasiado lejos".

viernes, 16 de septiembre de 2011

PROPUESTA.s








Para aquellos que andan a vueltas con la cuestión poderes e individuo y que no la hayan leído, propongo "GRIEGO BUSCA GRIEGA" de Friedrich DÜRRENMATT.





Tusquets Editores, Barcelona.



Sinopsis:


Cuando el humilde contable Arnolph Arquiloco reunió en su particular odenación moral del mundo a todas las personalidades que él consideraba como contundentes modelos éticos (el presidente de la nación, el obispo de los neopresbiterianos primitivos, el jefe de la empresa en la que trabaja...), no podía ni imaginar el cambio radical que un anuncio en la prensa iba a provocar en su mediocre existencia. Y es que si el simple y escueto Griego busca griega insertado en la sección "contactos matrimoniales" iba a depararle una estupenda joven, de repente esta nueva relación iba también a abrirle las puertas de un mundo inalcanzable unas horas antes. Sorprendentemente ascendido a director general de las Industrias Petit-Payssan y poco después nombrado secretario mundial de la Iglesia neopresbiteriana primitiva, Arquíloco se codeará, a partir de este momento, con todos sus modelos éticos y pasará, sin saber muy bien cómo, a ser él mismo un pilar de la sociedad.

domingo, 11 de septiembre de 2011

OPINION.es


















Al hilo de la conversación sobre un tema ajeno a la literatura, un contertulio aportó la grabación de una entrevista que Joaquín Soler Serrano hizo a Josep Pla, próximo éste a cumplir los ochenta años: en 1976. Escuché los comentarios y opiniones que el periodista arrancó al escritor a lo largo de una hora, que no es ni una décima parte del tiempo que yo había invertido antes en escuchar lo que sobre Pla habían hablado terceros varios con el resultado de que ni simpatizara con Pla ni me interesara en demasía por su obra. Añado esto para que pueda verse cuán poco puedo presumir de inteligencia. En primer lugar, que una persona nos guste o no nos guste nada tiene que ver con las coincidencias o divergencias de filosofía y pensamiento que con ella se tengan; o así debería ser desde la madurez intelectual exigible a cualquiera una vez transcurrida la infancia. Pero lo que es signo de mayor y más solemne majadería es que nos guste o no nos guste por lo que de ella hayan opinado, incluso pontificado, otros. No voy a “redescubrir” a Pla, ni como personaje ni como autor. No a estas alturas y menos todavía desde mi óptica cuyo valor o utilidad es cero. Sólo recordar a los olvidadizos que a Pla-autor se le negó durante años el pan y la sal simplemente porque no era material apto para adoctrinar. Tenía ideas propias sobre todas las cosas y las exponía con una sinceridad brutal cuando a ello se le incitaba. Estuve muy atenta cuando se le invitó a expresar su personal opinión sobre otros autores contemporáneos y clásicos. Dada mi filia por Dostoievski, me resultó particularmente divertido, a la par que herético, el ademán de su mano rechazando al escritor ruso seguido de la frase “Es un degenerado”. Apenas un instante transcurrió entre su dictamen y mi carcajada; el tiempo necesario para comprender el porqué de tal afirmación de Josep Pla. Yo lo veo desde otro prisma: Dostoievski exhibió al desnudo algunos ejemplares de la especie humana y nos mostró la degeneración, que es cosa distinta e independiente de que él fuese o no un degenerado. Ha servido lo anterior para conducirme a una reflexión a propósito de un trabajo que tengo pendiente y cuya ejecución estoy demorando (quizá por instinto) en demasía: la lectura de un texto narrativo, de una novela, que un compañero de letras me envió para que le diera mi opinión y, de considerarlo oportuno, mis sugerencias. Voy a excusarme con este amigo; agradezco el honor dispensado pero rehúso hacer lo que me ha pedido. Pla o cualquier otro maestro pueden permitirse alguna que otra temeridad, yo no. A aquéllos se les puede perdonar, a mí no se me podría perdonar. Y con toda la razón del mundo.






viernes, 29 de abril de 2011

PALABRA DE ESCRITOR







"La humanidad es como es. No se trata de cambiarla, sino de conocerla"



Gustave Flaubert

sábado, 23 de abril de 2011

OPINION.es

DEBATE:




Javier Calvo, Francesc Serés y Lolita Bosch.





A vueltas otra vez con lo mismo. La literatura es UNA; la lengua en que se haga –o se pretenda hacer- es irrelevante. Fondo y forma. Los intereses que se mueven a su alrededor es cuestión distinta y ajena al arte en sí.


Añado un enlace, de contenido más enriquecedor para aquellos a los que nos gusta juntar letras, que es la entrevista a Ana Maria Matute que publica hoy otro medio.











Feliz Sant Jordi y Día del Libro a todos.