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sábado, 14 de junio de 2014

RETALES DE TEXTO

«Bradley le telefoneó y lo invitó a ir a su oficina. Roark fue y se encontró con otras cuatro personas: el directorio de Monadnock Valley Company. Eran cuatro hombres elegantemente vestidos cuyos rostros eran tan herméticos como el de Bradley.

Roark explicó su proyecto. Si lo que ellos querían construir era un lugar de veraneo poco común, para la gente de ingresos modestos —conforme lo habían anunciado—, entonces debían darse cuenta de que la peor maldición de la pobreza era la falta de intimidad; sólo los muy ricos o los muy pobres de la ciudad podían gozar de sus vacaciones de verano. Los muy ricos, porque tenían fincas propias; los muy pobres, porque no les importaba el contacto y el olor de la carne de los otros en las playas y en las salas de bailes populares. La gente de buen gusto y pocos ingresos no tenían a donde ir si no encontraba placer o descanso en las manadas.

¿Por qué había que asumir que la pobreza le da a uno los instintos del ganado? ¿Por qué no ofrecer a esa gente un lugar donde, por una semana o un mes, con bajo costo, pudiesen tener lo que querían o necesitaban? Él había visto Monadnock Valley. Se podía hacer. No toquen esas colinas, no las vuelen ni las nivelen. No hagan un hotel como un inmenso hormiguero sino casas pequeñas, ocultas unas de otras, que cada una sea una residencia privada donde la gente pueda encontrarse o no, según lo desee. No construyan una inmensa piscina similar a un estanque de pesca sino muchas piscinas privadas, las que la compañía quiera pagar. Él podía mostrarles cómo hacerlo a bajo costo. No construyan un corral de ganado con canchas de tenis para los exhibicionistas sino muchas canchas privadas. No un lugar a donde se vaya a conocer alguna “compañía refinada” y a encontrar un marido en dos semanas sino un complejo para quien disfruta de su propia presencia y sólo busca un lugar donde pueda ser libre de disfrutarla.»

EL MANANTIAL” (1958)
Novela de Ayn RAND (1905-1982)



Título original: “The fountainhead”

PALABRA DE ESCRITOR


sábado, 21 de septiembre de 2013

INTEGRIDAD

Recientemente, en una película escuché, de uno de los personajes, esta frase: “Un hombre con principios es un hombre sin oportunidades”.

Frase que me llevó a pensar acerca de la integridad del ser humano y, de ahí, la memoria me dirigió a la novela “El manantial” de Ayn RAND, cuyo tema es justamente éste.

Para quienes no lo sepan, Ayn RAND es el seudónimo que usó Alisa ZINOVIEVNA ROSENBAUM, judía nacida en San Petersburgo en 1905 y emigrada a Estados Unidos cuando tenía unos 20 años.

Quiero hacer cuestión aparte del pensamiento filosófico de Ayn RAND (Objetivismo) —difícil porque la autora lo destila en sus obras—, pero me circunscribiré al asunto que me ha llevado a “El manantial”: la persona fiel a sus convicciones, íntegra e independiente, y su relación con el establishment.

Aparte el protagonista, notables son los otros personajes de esta historia que ofrece arquetipos muy definidos. Una historia que es de plena actualidad si es que alguna vez dejó de estarlo.

La novela se terminó de escribir en 1943 y fue rechazada hasta por 12 editores. Publicada al fin, fue poquito a poco que logró difusión hasta convertirse en un “best seller”.

King VIDOR, en 1949, la llevó a la pantalla. El papel de protagonista corrió a cargo de un eficaz Gary COOPER. El guión fue escrito por la propia RAND que, al margen de su producción novelística, hacía años que confeccionaba guiones para la industria cinematográfica.



Propongo vivamente la lectura, o re-lectura, de “El manantial” y de algunas obras adicionales de Ayn RAND.


Sé que algunos pueden sospechar de esta recomendación... quienes me conocen saben de mi querencia por los escritores rusos, pero RAND, nacionalizada estadounidense, combatió con convicción todo cuanto de Rusia emanaba y había emanado. Confieso sin embargo que, a mi criterio, por los temas tratados en sus obras y la forma de hacerlo, no pudo desprenderse del todo de su alma rusa. Yo lo celebro (quizá por aquello que decíamos de mi debilidad, sí).