domingo, 6 de julio de 2014

RETALES DE TEXTO

   
   «Fuera o no por culpa de su indigesto matrimonio, tenía ganado ya el hábito de provocar conversaciones a costa de su persona. Hoy cuchicheaban de sus broncas pero mañana hablarían quizá de algo mejor. Ya era un personaje. Un bien de interés general para el vecindario. Por algo se ha de empezar. Y, normalmente, se empieza desde abajo.
       De momento, sus ingenuos sueños de notoriedad se proyectaban hacia el reducido espacio rectangular de la pantalla del televisor. A veces se imaginaba superando los nimios retos de un concurso vespertino, y otras, cuando la amable lasitud de la madrugada avivaba la euforia interior, se veía ocupando el sillón de los invitados de honor en el magacín de máxima audiencia, protagonizando la típica entrevista al fenómeno o la sorpresa del año, esa oportunidad única que tienen en la vida los que no nacieron bajo el sino del éxito o el prestigio. Curiosamente nunca se predijo como una futura diseñadora o modista, sino que, ya puestos a fantasear, prefería estimularse con hitos más peregrinos. Estaba claro que para alguien como ella el triunfo nunca llegaría como la cumbre o la meta de una trayectoria dirigida a lo largo del tiempo. Las personas de su condición alcanzaban la fama de súbito, como quien gana a la lotería, por fortuna y no por acierto. Si un medio había al alcance de tales sueños, ése era sin duda la televisión.
       El enigma residía en cómo ir a parar hasta allí. Qué hacer de extraordinario para merecer un espacio, por mínimo que fuese. Una de las primeras cosas que pensó Dora tras la detención de Murphy fue que dispondría de tiempo para acometer proyectos personales al margen de las costuras y los arreglos textiles de cada día. Aunque no parecía tener demasiado sentido, la primera decisión de casi todos los recién separados era la de cambiar radicalmente de personalidad, en lugar de intentar recuperarla. Había leído tres o cuatro libros de esos que llamaban de autoayuda durante los tiempos muertos que hubo de rellenar a lo largo del período judicial previo a la encarcelación de Murphy. Eran mamotretos condescendientes que dejaban una vaga sensación de mediocre placebo, aunque ella, lectora displicente y de nula ambición académica, disfrutaba de aquella forma facilona de recorrer los lugares comunes de la frustración. Creyó firmemente en sus posibilidades de convertirse en autora. Sólo tendría que cambiar o disfrazar su nombre auténtico a base de giros fonéticos que remitieran a la India, Latinoamérica o el Tíbet. Era lo suficientemente experta en insatisfacción personal como para permitirse la arrogancia de regalar consejos. No obstante, su libro no sería de autoayuda sino de ayuda, a secas. No entendía lo del prefijo reflexivo. Se suponía que esos libros se escribían para ayudar a los demás y lo de “autoayuda” sugería que el verdadero beneficiado era el autor. Era como si un médico le dijera al paciente “voy a automedicarle”. Así que esos mequetrefes elocuentes que escribían aquellos libros eran tan farsantes como los santones que poblaban la madrugada de las cadenas locales con sus grotescas túnicas y sus dedos embutidos en horribles anillos. Dudaba si en verdad aspiraba a convertirse en algo así. De lo que estaba segura era de que cualquier cosa, incluida aquella excentricidad literaria, era mejor que lo que tenía ahora a su alrededor.
       Antes de sopesar salidas tan narcisistas, ya había intentado el camino más previsible, aquél que habría ocupado el capítulo uno en el índice de su hipotético tratado de alternativas a un matrimonio infeliz: buscarse a otro.»

LA VIDA PRIVADA DE DIOS (Novela)
de

José Ignacio GARCÍA MARTÍN





jueves, 26 de junio de 2014

Novedad editorial


El 16 de junio tuvo lugar en Barcelona, en el Colegio de Periodistas de Catalunya, la presentación del libro:
"De Cataluña y España. Relaciones culturales y literarias (1868-1960)", de Adolfo SOTELO VÁZQUEZ.


Como muchos sabrán, el profesor Adolfo SOTELO VÁZQUEZ es catedrático de Historia de la Literatura Española y director del departamento de Filología Hispánica de la Universidad de Barcelona. Ha escrito numerosos estudios sobre autores españoles y publicado diversos trabajos sobre las relaciones de la literatura catalana con la española.


Dice la reseña que de la obra efectúa quien ha cuidado de su edición (Publicacions i Edicions de la UB -Universitat de Barcelona-) que se trata de una obra de lectura imprescindible para comprender y justipreciar las identidades culturales de Cataluña y España, con sus frecuentes tensiones, con sus desazones y sus desasosiegos, pero también con sus incuestionables y riquísimas interdependencias encarnadas en personalidades como Bartrina, Giner, Pérez-Galdós, Oller, Clarín, Menéndez Pelayo, Yxart, Soler i Miquel, Maragall, Unamuno, Pijoan, Valle-Inclán, Xènius, Ortega, Juan Ramón, Miró, Plana, Gaziel, Sagarra o Pla.

Josep CUNI -que intervino en el acto de la presentación de la obra el día 16- le hizo, ayer, una entrevista en el programa "8aldia" (Cadena: 8 TV) que el citado periodista dirige. Por gentileza del programa televisivo, se facilita el enlace de la grabación.

Adolfo SOTELO aboga por unas relaciones entre Cataluña y España que respeten y tengan en cuenta unas diferencias culturales evidentes que durante más de un siglo se han enriquecido mutuamente.

Interesante. Doblemente interesante por su oportunidad, creo. Y hablo solamente de Literatura, únicamente de Literatura que es lo que nos interesa a los que frecuentamos este blog ¿no es cierto?




sábado, 14 de junio de 2014

RETALES DE TEXTO

«Bradley le telefoneó y lo invitó a ir a su oficina. Roark fue y se encontró con otras cuatro personas: el directorio de Monadnock Valley Company. Eran cuatro hombres elegantemente vestidos cuyos rostros eran tan herméticos como el de Bradley.

Roark explicó su proyecto. Si lo que ellos querían construir era un lugar de veraneo poco común, para la gente de ingresos modestos —conforme lo habían anunciado—, entonces debían darse cuenta de que la peor maldición de la pobreza era la falta de intimidad; sólo los muy ricos o los muy pobres de la ciudad podían gozar de sus vacaciones de verano. Los muy ricos, porque tenían fincas propias; los muy pobres, porque no les importaba el contacto y el olor de la carne de los otros en las playas y en las salas de bailes populares. La gente de buen gusto y pocos ingresos no tenían a donde ir si no encontraba placer o descanso en las manadas.

¿Por qué había que asumir que la pobreza le da a uno los instintos del ganado? ¿Por qué no ofrecer a esa gente un lugar donde, por una semana o un mes, con bajo costo, pudiesen tener lo que querían o necesitaban? Él había visto Monadnock Valley. Se podía hacer. No toquen esas colinas, no las vuelen ni las nivelen. No hagan un hotel como un inmenso hormiguero sino casas pequeñas, ocultas unas de otras, que cada una sea una residencia privada donde la gente pueda encontrarse o no, según lo desee. No construyan una inmensa piscina similar a un estanque de pesca sino muchas piscinas privadas, las que la compañía quiera pagar. Él podía mostrarles cómo hacerlo a bajo costo. No construyan un corral de ganado con canchas de tenis para los exhibicionistas sino muchas canchas privadas. No un lugar a donde se vaya a conocer alguna “compañía refinada” y a encontrar un marido en dos semanas sino un complejo para quien disfruta de su propia presencia y sólo busca un lugar donde pueda ser libre de disfrutarla.»

EL MANANTIAL” (1958)
Novela de Ayn RAND (1905-1982)



Título original: “The fountainhead”

PALABRA DE ESCRITOR


domingo, 27 de abril de 2014

PALABRA DE ESCRITOR



"La civilización emerge con la complejidad, existe por ella y desaparece cuando ésta se reduce" 

Joseph A. TAINTER


El sectario no tolera al disidente y cuando el sectario se reúne con sus correligionarios porque sólo con ellos goza compartir y halla buen acomodo, tiene lugar un retroceso a la tribu; la civilización abandona la presidencia y deja su lugar para que lo ocupe la barbarie.
Una persona sectaria puede que sea una persona instruida, pero no es ni será jamás una persona culta. Sectarismo y cultura son antónimos.

Rosa María TORRENT


viernes, 25 de abril de 2014

LITERATURA ESPAÑOLA CONTEMPORANEA


Con ocasión de estar releyendo a Esther TUSQUETS (1936-2012) en EL MISMO MAR DE TODOS LOS VERANOS” (1) he hallado un documento publicado por el CENTRO VIRTUAL CERVANTES; un análisis que hace Mercedes MAZQUIARÁN DE RODRIGUEZ (Hofstra University, L:I. New York) de la novela y de su paralelismo con “CARTA A LA MADRE” de la misma autora.

(En la fotografía: de izquierda a derecha, Moix, Matute y Tusquets) 



Del documento, al que les remito mediante el enlace de más abajo — son sólo seis páginas—, entresaco este fragmento:

«Eran los años de lucha por independizarse del control de la madre, de abierta hostilidad hacia ella, “un tipo de interacción característico entre madre e hija, pero que se encuentra poco en la literatura escrita por mujeres; sobre esto comenta Marianne HIRSH en “The Mother/Daughter Plot: Narrative, Psychoanalysis, Feminism (1989)” que es inexplicable que se encuentre tan raramente el tema de la ira —tan común en la realidad— en la ficción de mujeres y en la teoría literaria»


El inciso que precede ha sido elegido en función del interés, que creo excede el puramente literario.

Volviendo a la narrativa:
En otro orden de cosas y dado que la protagonista de la novela es lo que antaño se llamaba de manera coloquial una chica “bien”, es decir, de la burguesía, el texto de Esther TUSQUETS ha dirigido mi memoria  a Juan MARSÉ y a sus “ÚLTIMAS TARDES CON TERESA” (2).


El nexo nada tiene de extraordinario.

Para empezar, ambos nacieron y crecieron en Barcelona. Marsé vino al mundo en 1933 y Tusquets en 1936.
La novela de Marsé es de 1966 y la de Tusquets de 1978. La sociedad y el período que retratan son los mismos.

Cierto que entre 1966 y 1978 ocurrieron cosas en nuestra sociedad, las suficientes para comprender que TUSQUETS alumbrara esta su primera novela doce años más tarde (al margen del hecho de haberse dedicado de lleno al quehacer editorial hasta la fecha indicada). Yo dudo que en 1966 la hubiera escrito aunque le sobrara tiempo para ello.

Se me ocurre que la lectura —o relectura— de estas dos obras, la de Juan MARSÉ y la de Esther TUSQUETS, nos ofrecerá, con gran realce, con todo detalle, un muy completo retrato social de la época.
Nótese que son dos miradas: la femenina y la masculina. Y las dos miradas de dos autores, nacidos en la misma ciudad, de la misma edad, pero pertenecientes a grupos sociales distintos. Ópticas, pues, complementarias.

Termino con una confesión: tengo una especial querencia por Juan MARSÉ.

Al igual que en la foto, con la mirada y el pensamiento vagando por algún lugar remoto, me lo tropecé más de una vez en la otrora llamada “Librería Harvard”, en la calle Balmes esquina con calle Córcega, donde también acompañado de (o mejor: acompañando a) Carlos BARRAL, departían con la librera —de quien yo me aconsejaba para las lecturas— (la perdí y nunca hallé otra igual) y que me dejaba al pairo durante el buen rato que duraba la conversación de los ilustres visitantes.
Yo me quedaba, entretanto, silenciosa y quietecita en un rincón. 
Marsé era quien menos hablaba (creo que no lo hacía en absoluto) y era el más joven… 
Yo lo era más todavía y sobre todo tenía aún mucho que aprender.

(En la fotografía: de izquierda a derecha, Gil de Biedma, Barral y Marsé)


A propósito, viene aquí otro enlace y que corresponde a la:


Fragmento:

Lo adoptaron Barral, Castellet, Jaime Gil de Biedma… Entonces la amistad era como el largo verano de aquella gente, y Juan era Juanito para todos ellos. Juan García Hortelano, Ángel González, Caballero Bonald, Alfonso Grosso, Antonio Ferres… “Salíamos por la noche, sobre todo con Jaime Gil, de golfería, de copas; como él decía, ‘en busca de la felicidad”. El largo verano de la literatura, y después la decadencia, las muertes prematuras, el tiempo de las insistentes despedidas. No ocurrió abruptamente. “Fue poco a poco. Jaime dijo, mucho antes de morir, que ya no tenía más que decir. Lo de Carlos empezó cuando perdió Seix Barral; creó Barral Editores, pero ya nunca fue lo mismo que en aquella época en la que estuvo con Jaime Salinas, Gabriel Ferrater y aquel fantástico consejo de lectura en el que estuvieron también Juan y José Agustín Goytisolo… Nos seguíamos viendo Carlos y yo los veranos en Calafell, pero vi su paulatina desaparición, todos fueron yéndose”.


Las obras quedan… dice la canción.


lunes, 21 de abril de 2014

DÍA DEL LIBRO 2014


En los últimos meses la Literatura ha sufrido grandes pérdidas, cierto, pero entre el cúmulo de notas, reseñas y comentarios pertinentes y apropiados aparecidos en prensa, no son pocos los despropósitos que se han publicado desde Jueves Santo. Incluso he leído manifestaciones en verdad delirantes. De éstas, las más floridas venían firmadas por autores, precisamente. Vivos, claro.
No voy a hacer una reseña al respecto; enemigos, los justos.
Lo positivo es que, a un par de días del 23 y por lo tanto a contrarreloj, se está haciendo acopio extra de obra de calidad que gozará de un puesto privilegiado en mesas y mostradores, lo cual es de agradecer.

Se lo ruego: nadie sin -por lo menos- un libro nuevo el miércoles próximo.
Compren un libro, regalen un libro.

Feliz Día del Libro, a todo el Mundo, 
i bon Sant Jordi.