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jueves, 7 de abril de 2016

Juan MARSÉ



De Juan MARSÉ me gusta tanto lo que escribe como lo que habla, francamente.

Aquí dejo los enlaces de dos entrevistas muy recientes al escritor con motivo de la publicación (edita: Lumen, abril 2016) de “ESA PUTA TAN DISTINGUIDA”.






“ESA PUTA TAN DISTINGUIDA”, de Juan MARSÉ. Un avance, éste, de mis propuestas para el día 23.

viernes, 25 de abril de 2014

LITERATURA ESPAÑOLA CONTEMPORANEA


Con ocasión de estar releyendo a Esther TUSQUETS (1936-2012) en EL MISMO MAR DE TODOS LOS VERANOS” (1) he hallado un documento publicado por el CENTRO VIRTUAL CERVANTES; un análisis que hace Mercedes MAZQUIARÁN DE RODRIGUEZ (Hofstra University, L:I. New York) de la novela y de su paralelismo con “CARTA A LA MADRE” de la misma autora.

(En la fotografía: de izquierda a derecha, Moix, Matute y Tusquets) 



Del documento, al que les remito mediante el enlace de más abajo — son sólo seis páginas—, entresaco este fragmento:

«Eran los años de lucha por independizarse del control de la madre, de abierta hostilidad hacia ella, “un tipo de interacción característico entre madre e hija, pero que se encuentra poco en la literatura escrita por mujeres; sobre esto comenta Marianne HIRSH en “The Mother/Daughter Plot: Narrative, Psychoanalysis, Feminism (1989)” que es inexplicable que se encuentre tan raramente el tema de la ira —tan común en la realidad— en la ficción de mujeres y en la teoría literaria»


El inciso que precede ha sido elegido en función del interés, que creo excede el puramente literario.

Volviendo a la narrativa:
En otro orden de cosas y dado que la protagonista de la novela es lo que antaño se llamaba de manera coloquial una chica “bien”, es decir, de la burguesía, el texto de Esther TUSQUETS ha dirigido mi memoria  a Juan MARSÉ y a sus “ÚLTIMAS TARDES CON TERESA” (2).


El nexo nada tiene de extraordinario.

Para empezar, ambos nacieron y crecieron en Barcelona. Marsé vino al mundo en 1933 y Tusquets en 1936.
La novela de Marsé es de 1966 y la de Tusquets de 1978. La sociedad y el período que retratan son los mismos.

Cierto que entre 1966 y 1978 ocurrieron cosas en nuestra sociedad, las suficientes para comprender que TUSQUETS alumbrara esta su primera novela doce años más tarde (al margen del hecho de haberse dedicado de lleno al quehacer editorial hasta la fecha indicada). Yo dudo que en 1966 la hubiera escrito aunque le sobrara tiempo para ello.

Se me ocurre que la lectura —o relectura— de estas dos obras, la de Juan MARSÉ y la de Esther TUSQUETS, nos ofrecerá, con gran realce, con todo detalle, un muy completo retrato social de la época.
Nótese que son dos miradas: la femenina y la masculina. Y las dos miradas de dos autores, nacidos en la misma ciudad, de la misma edad, pero pertenecientes a grupos sociales distintos. Ópticas, pues, complementarias.

Termino con una confesión: tengo una especial querencia por Juan MARSÉ.

Al igual que en la foto, con la mirada y el pensamiento vagando por algún lugar remoto, me lo tropecé más de una vez en la otrora llamada “Librería Harvard”, en la calle Balmes esquina con calle Córcega, donde también acompañado de (o mejor: acompañando a) Carlos BARRAL, departían con la librera —de quien yo me aconsejaba para las lecturas— (la perdí y nunca hallé otra igual) y que me dejaba al pairo durante el buen rato que duraba la conversación de los ilustres visitantes.
Yo me quedaba, entretanto, silenciosa y quietecita en un rincón. 
Marsé era quien menos hablaba (creo que no lo hacía en absoluto) y era el más joven… 
Yo lo era más todavía y sobre todo tenía aún mucho que aprender.

(En la fotografía: de izquierda a derecha, Gil de Biedma, Barral y Marsé)


A propósito, viene aquí otro enlace y que corresponde a la:


Fragmento:

Lo adoptaron Barral, Castellet, Jaime Gil de Biedma… Entonces la amistad era como el largo verano de aquella gente, y Juan era Juanito para todos ellos. Juan García Hortelano, Ángel González, Caballero Bonald, Alfonso Grosso, Antonio Ferres… “Salíamos por la noche, sobre todo con Jaime Gil, de golfería, de copas; como él decía, ‘en busca de la felicidad”. El largo verano de la literatura, y después la decadencia, las muertes prematuras, el tiempo de las insistentes despedidas. No ocurrió abruptamente. “Fue poco a poco. Jaime dijo, mucho antes de morir, que ya no tenía más que decir. Lo de Carlos empezó cuando perdió Seix Barral; creó Barral Editores, pero ya nunca fue lo mismo que en aquella época en la que estuvo con Jaime Salinas, Gabriel Ferrater y aquel fantástico consejo de lectura en el que estuvieron también Juan y José Agustín Goytisolo… Nos seguíamos viendo Carlos y yo los veranos en Calafell, pero vi su paulatina desaparición, todos fueron yéndose”.


Las obras quedan… dice la canción.


miércoles, 24 de octubre de 2012

MARSÉ ES NOTICIA

A raíz de la presentación del libro de Joaquim Roglan "Juan Marsé, periodismo perdido", el periodista Víctor Fernández publicó en "La Razón" un amplio artículo que recoge manifestaciones de nuestro escritor catalán sobre cuestiones diversas.

Para quienes deseen ir al texto completo, dejo el enlace más abajo. Aquí hago referencia sólo al apartado "La novela que no lo será" de cuyo texto he entresacado lo que transcribo a continuación:

En las últimas semanas, el Institut Ramon Llull ha apuntado la posibilidad de llevar a autores catalanes en lengua castellana al próximo Salón del Libro de París, donde Barcelona será la ciudad invitada. El escritor rechazó ayer el hipotético ofrecimiento del centro: 
«Cuando se celebró la Feria de Fráncfort  (de 2007, donde la cultura catalana fue la protagonista), el entonces conseller, Josep Bargalló, me invitó personalmente, y le dije que no. Íbamos entonces como teloneros. Ahora, si me lo piden, me daría mucha pereza ir», comentó. 
Lo que también tiene bastante claro es por qué escribe en castellano:
«Porque me da la gana. No me considero en un gueto y tampoco soy una especie en vías de extinción».   

Tiene razón Marsé. Y si para la edición actual se ha enfocado de manera distinta, motivos debe haberlos, pero extra-literarios, por supuesto. No le hace falta a Juan Marsé promoción alguna. Sí en cambio echarán de menos, en París, la Barcelona de Marsé. Esto en cuanto a lo primero.
Respecto a lo segundo, no cabe para las artes mayor ni mejor argumento: "Porque me da la gana". Razón más que suficiente y que yo suscribo. Cierto; no somos una especie en vías de extinción.

La Razón. Víctor Fernández. 23 octubre 2012

"Juan Marsé, periodismo perdido", de Joaquim Roglan (Ed. EDHASA)