viernes, 27 de marzo de 2015

El diablo en Santorini. Y en Llinars del Vallés




¡GRACIAS A TODOS!








... y ¡felices lecturas!








Ejemplares a la venta en Llinars del Vallés:

Temps LLIBRE
Plaça de l'Església, 3




jueves, 26 de marzo de 2015

RETALES DE TEXTO

"De repente, el barco entero enmudeció.
Se hizo el silencio. Un silencio sepulcral roto, únicamente, por el rítmico latido de las máquinas y el lamento metálico que el agua propagaba.
La nave avanzaba ahora con lentitud. Se aproximaba a la isla con cautela extrema, como si intentara pasar desapercibida mientras se deslizaba paralelamente a la costa, guardando con ella prudente distancia.
Las gentes, arracimadas en el costado de babor, no despegaban los ojos de lo que aparecía ante sí y sólo de unos pocos labios, aquí y allá, se escapaba alguna que otra exclamación. Únicamente los que pertenecían a aquella tierra de belleza áspera o estaban familiarizados con ella, guardaban absoluto silencio y mantenían la vista baja, en una actitud casi reverencial.
El buque, poco a poco, se estaba adentrando en la caldera.
Un impresionante espectáculo se descubría ahora ante los viajeros.
Anclada en el infierno, la isla, que se alzaba en aquel punto trescientos metros sobre el mar, exhibía sin pudor sus desgarradas entrañas en contundente, casi violento, rojo y negro. Viejas capas de roca superpuestas, en rojo, ocre y negro. Rojo, ocre y negro que lucían aún, vibrantes, para mantener vivo en la memoria el recuerdo del cataclismo.
El humeante cráter que presidía el islote de lava negra emergido frente a la costa de Santorini, subrayaba la necesidad de conservar, imborrable, aquel recuerdo. Diríase que constituía, además, una definida advertencia.
Arriba, en lo más alto, en el mismo borde del abrupto acantilado y encaballadas entre sí, las casas de la capital, Fira, de un blanco inmaculado, se apretujaban como deseosas de adosar sus paredes a los muros de las iglesias cuyas cúpulas rematan austeras cruces.
La apretada ciudad, consciente del abismo que se abría bajo sus pies, tendía, ansiosa, sus brazos hacia el cielo azul turquesa. Con un silencioso ruego, con una secreta esperanza."

"El diablo en Santorini" 
Fragmento.


sábado, 14 de marzo de 2015

El diablo en Santorini. Y en el Vallés Oriental.


Fecha: Jueves, 26 marzo 2015; Hora: 19:00h


PRESENTACIÓN DE LA NOVELA:
El Diablo en Santorini de Rosa María Torrent Puig.
A cargo de Jesús Martínez (periodista) y Felipe L. Aranguren (sociólogo y escritor)
Lugar:
Sala de actos de la biblioteca.


BIBLIOTECA DE LLINARS DEL VALLÉS 
(Vallés Oriental)
Avinguda Pau Casals, 26
08450 Llinars del Vallès
Tel.: 938 413 448 


sábado, 28 de febrero de 2015

NOVELA DE INTRIGA


Con ocasión del veinte aniversario del fallecimiento de Patricia HIGHSMITH, la editorial Círculo de tiza nos ofrece "SUSPENSE". "Suspense" o cómo se escribe una novela de misterio.

"No es un manual, sino su particular visión de cómo se debe escribir una novela de misterio; o mejor dicho, cómo ella escribía novelas de misterio" (Antonio Fontana, ABC, 12.02.2015)

Hago mía la siguiente afirmación "La novela negra vive una época dorada y, para un devoto del género, renegar de Patricia HIGHSMITH es como ser católico y perjurar de Dios" (Daniel Vázquez Sallés, El Mundo, 27.02.2015)

Recuérdese que el hecho de que la señora HIGHSMITH tuviera como referentes en eso de la escritura a DOSTOIEVSKI y a POE, tenía que aportar ab initio un plus de garantía. Forzosamente.

Como cabía esperar, la Editorial Anagrama ha procedido a la re-edición de toda la obra de la gran autora americana.




martes, 24 de febrero de 2015

EL DIABLO EN SANTORINI. Novela. Premio a los lectores.


El número agraciado en el sorteo del pack de 5 libros ha sido el 87 por lo que el lote ha correspondido a Carmen Chica a quien deseamos (más) felices lecturas.

Mi sincero agradecimiento a todos los participantes y ¡hasta pronto!

Les invito a seguir este blog; puede traer de tanto en tanto alguna que otra sorpresa.





miércoles, 4 de febrero de 2015

EL DIABLO EN SANTORINI. OPINIONES.


Dels deu primers lectors (els qui han rebut un e-mail avui 4 de febrer), més de dos i més de tres s'han exclamat del munt de preguntes, de giragonces i de dificultats que han tingut per enregistrar la seva opinió a la web de Casa del Libro / Casa del Llibre. I tot i així no s'en surten.

Ja els faré palés tots aquestos incidents, a Casa del Llibre.

L'enregistrament d'opinions a la web Casa del Llibre:
S'ha comprobat, ara funciona.
Tarda en sortir, aixó sí. Unes 24-48 hores.


Més opcions:
podeu deixar aquí, al blog, el/s vostre/s comentari/s o
enviar-los per e-mail.
Es prega signar amb un nom i un cognom.

No oblideu d'enviar el número triat pel sorteig, a: 
eldiabloensantorini.novela@gmail.com

Mireu-ho en el e-mail que heu rebut.

Gracies a tots/totes.

Rosa Maria TORRENT

Primeras opiniones recibidas
(a 9 de febrero 2015):


He aquí lo que pienso después de la lectura de la novela “El diablo en Santorini”, de Rosa María Torrent Puig. En primer lugar empezaré con una pequeña y ligera crítica que en nada desmerece la novela, dado que se trata de una opinión meramente personal, pero que deseo compartir, con el resto de lectores por si se formase un club de admiradores o alguna cosa similar. Lo que me hubiera gustado más es que Nicole no se quedase sin castigo, ya que, al fin y al cabo es cómplice del homicidio de Clara, pero... también es cierto q ya tiene bastante con la parálisis cerebral q padece. Repito que, aún así, hubiera preferido que pagara por el asesinato de la susodicha, ya que la francesita es harto inteligente y maquiavélica a más no poder. Casi me atrevo a afirmar que es el personaje más manipulador de los seis de que se compone la novela, que, dejando esto al margen, es un texto genial que te engancha y te hace pasar muy buenos ratos. Ha habido momentos en los que me he reído mucho mientras la leía y otros en los que no podía dejar de hacerlo. A mi madre, gran lectora, también le ha gustado mucho y me ha dicho que está muy bien escrita y le ha hecho gracia que la mayoría de lo que acontece en las páginas sea en Gerona, París, Montpellier y otras localidades del sur de Francia, ya que ella si que ha estado en casi todos esos lugares y eso le ha permitido disfrutar más, si cabe, de la lectura puesto que le ha evocado recuerdos de otra época ya pasada. En Santorini no ha estado aunque con la minucia con que está descrita, pues es como si hubiera ido; al igual que yo que tampoco he estado allí y mientras leía, la Isla se me representaba mentalmente sin dificultad alguna, puesto que Rosa María es una narradora excepcional. En cuanto a los personajes, ¿Qué decir de ellos? Pues que desde el primer momento, yo al menos, me he identificado con ellos, sobre todo con Clara y sufría cuando ella lo hacía y pensaba: ¿Pero es que no se da cuenta de que Marcel le está tomando el pelo? ¿Cómo tolera que la trate así? Aunque esté enamorada. Pero claro, después me decía a mi misma: No, no puede hacer nada pues se encuentra bajo las redes del amor. Acuérdate las vejaciones que soportaste tú, años ha, cuando estabas enamorada hasta el infinito de Juan… Nada puede hacerse cuando una se encuentra en situaciones límite, excepto debatirse contra una misma y eso ya lo hace continuamente la guapa y esbelta de largas piernas de la narración de Rosa María. Todos y cada unos de los seis personajes de que se compone el texto está magníficamente elaborado. La sensibilidad de la autora penetra los límites de la psicología y nos adentra en la personalidad de cada uno de ellos tan magistralmente que ahondamos en su interior sin apenas apercibirnos de ello. Todo un ejemplo del buen escritor, tan escasos hoy día. Total: un diez de nota Srta. Torrent. Su obra literaria es digna de presentarse al Planeta y muy capaz de alzarse con el premio por unanimidad total del fallo en el jurado. ¡Si! Lo digo porque ejemplares que no llegan a la altura del "Diablo en Santorini" han ganado tan prestigioso premio.
María Amanda García

Intriga desde un principio, difícil resulta dejar el libro sobre la mesita y apagar la luz, seis personajes que acaban pareciendo de tu entorno más próximo. Delicadamente descriptiva sin rozar el exceso, y algo bastante insólito en novelas de este género, no tan solo no descubrimos hasta el final el desenlace sino la identidad de la víctima. Genial.
Joan Torrent

Me ha gustado mucho esta segunda obra de Rosa Mª Torrent "El diablo en Santorini" por los siguientes motivos:
Los personajes los he encontrado creíbles, quedan bien expuestos y retratados.
Con mucho acierto está desarrollada la trama, con un sorprendente desenlace, ya que durante toda la narración se hace creer al lector en una víctima que al final es la oponente y resuelto su homicidio de una forma elegante que, en principio no deja lugar a sospecha alguna, pero al final sale la verdad de una manera original e impensada, por lo que el crimen casi siempre se paga.
He encontrado algunas frases en que la autora se excede en algunos detalles descriptivos que quizás no sean tan necesarios en su minuciosidad. Quizás, también, hay alguna falta de puntuación en cuanto al uso de las comas. Pequeñas minucias que no restan interés a la novela.
Por lo demás, todo muy bien y a la espera de la tercera novela.
Esta es la opinión de un lector.
Juli Mesones Roldán

La trama me ha parecido muy bien urdida. Desde las primeras páginas la autora ofrece chispazos para resolver el enigma que irá desarrollando. Hay originalidad en el planteamiento de ese enigma. Los personajes están muy bien caracterizados y la autora sabe crear en el lector un partidismo que hace que haya que involucrarse en la trama. Se tratan temas muy profundos y actuales desde un ángulo psicológico. Consigue transmitir sentimientos muy potentes, por ejemplo de desazón ante situaciones en las que el propio lector quisiera intervenir, y esto es algo meritorio cuando lo hace, además, en muy pocas líneas. Recomendable, sin ninguna duda, por lo que se relata y por lo bien que se hace.
Carmen Chica








jueves, 29 de enero de 2015

OPINION.es




Para mí, en todo asunto o cuestión, lo importante son las personas. Quizá por esto, porque la persona es lo primero, nunca le he dado ninguna importancia a las clases (sociales), las categorías o estatus y, ni mucho menos, esas clases, categorías o estatus han modificado mi pensamiento ni mi comportamiento. Pienso que todas las personas son iguales y no las hay unas más iguales que las otras. Con todas me relaciono y todas me merecen igual consideración. Lo que piensen o hagan los demás al respecto, a mí no me sirve de referente. Digo esto porque a veces —mejor dicho, a menudo— puedo resultar difícil de comprender. Quizá tenían razón aquellos que dijeron con cierta sorna hace muchos años: “A Rosa hay que darle de comer aparte”.

Si caigo, como todos o casi, en la tentación de clasificar al prójimo será por asuntos como la educación (me refiero a los modales) y el respeto a los demás. No modifico ni trato ni discurso sea mi interlocutor rico o pobre, un aristócrata o un paria de la tierra, vamos. Entiéndase ello extensivo a cuantos tramos intermedios se nos antoje identificar. Cosa aparte es la coincidencia en gustos, caracteres u opiniones que sí pueden constituir elementos de peso —relativo—  respecto al sentido de pertenencia o revelar una mayor o menor afinidad. Si hay que poner etiquetas, las pongo aquí.

Que no soy original ni única en mi enfoque, seguro; que ese no es el patrón estándar, también. Quizá me confundo y a mi vez confundo, muy probable. Que en ejercicio de mi libre albedrío yo “pase” de patrones, es aceptable. Llegar al punto de olvidar que los patrones existen, es imperdonable. Procedo pues a entonar el mea culpa.

Todas estas disquisiciones se me ocurren al hilo de mi sorpresa respecto a la actitud, al comportamiento que han mostrado, de forma escalonada en tres años, tres personas concretas. Con las tres tengo trato desde hace tiempo. “Tres eran tres las hijas de Elena, tres eran tres y ninguna era buena”, alguien dijo.

Sí, se ha tratado de comportamientos de menosprecio; de hacer (me) de menos; de marcar distancias. Que esto no empece el aprovechamiento de cuanto útil a sus intereses haya podido yo aportarles tras su demanda, claro; para eso no molesta mi falta de “pedigrí”.
La tercera y última persona de las que estoy hablando, puso incluso tenaz empeño en no ser visto junto a una servidora en una reunión social “de nivel” a la que yo había sido invitada y esa persona acudió como “adosada”. Gracias a mi mediación, quiero decir.

Regresemos a las estereotipadas clases, a los tradicionales patrones ¿Saben a qué grupo pueden ser adscritas las tres personas de las que les estoy hablando? Las tres, sí ¡que coincidencia! Lo adivinaron: a la burguesía. Para ser exactos y según los cánones, al segmento que algunos llamaron la baja burguesía ¡Las tres! (y que Dios me perdone por ponerles tal marchamo).

Haré como mi abuela que en Paz descanse cuando, ya octogenaria, continuaba teniendo algún que otro tropiezo, o una decepción, en el trato con humanos:  “Ya lo sabré para otro día”.
O tal vez no.