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lunes, 26 de marzo de 2018

LITERATURA Y CONOCIMIENTO



Traducción al español castellano:


LA LITERATURA ES EL MEDIO IDEAL PARA ACCEDER A LOS CONOCIMIENTOS RELACIONADOS CON VALORES

La moralidad puede ser objeto de conocimiento y la literatura es el medio ideal para acceder a él. Este es el mensaje central de la ponencia con la que el profesor de Ética y Pedagogía, David Carr, abrió, en la Universidad Abat Oliba CEU, la 5ª edición del Congreso Internacional Word in Education.

Carr rechaza el argumento de que la literatura, por ser materia de ficción, no puede ser considerada fuente de conocimiento. La capacidad del relato literario de situar los personajes en situaciones hipotéticas y describir las consecuencias de sus actos hace que sea un instrumento clave para la adquisición de ‘conocimiento moral’. «Nadie que no sea un estúpido puede leer una sola página de Jane Austen y decir que no ha aprendido nada al respecto», observó.

Carr advierte acerca del error de juzgar los relatos desde los parámetros del discurso científico y considera que la literatura enseña cosas que difícilmente podría entender por otros medios. Los seres humanos entienden mejor su dimensión moral a través de los personajes de las historias. «En las historias nos reconocemos a nosotros mismos; de esta manera, la imaginación puede llegar a ser algo realista».

La ponencia del profesor británico parte del presupuesto de que el hecho moral es una cosa cognoscible, una cualidad que cuestionan las tendencias filosóficas dominantes desde hace dos siglos. Estas ideas, que nacen del idealismo, contemplan la verdad como ‘una cuestión de percepción social’. «Lo que hoy día la gente llama conocimiento es lo que consideran útil individualmente. Puro pragmatismo.», advierte.


Fuente: La Torre de Barcelona, Revista de L’Eixample.


David CARR
Catedrático emérito de Filosofía de la Educación en la Universidad de Edimburgo.
En la actualidad dirige el proyecto de investigación Towards a Philosophical and Ethical Analysis of the Concept of Gratitude, en el Jubilee Centre for Character and Values de la Universidad de Birmingham.
Sus intereses académicos abarcan el ámbito de la ética de las virtudes y la educación moral, la profesionalización de la tarea docente, la teoría del currículum y del aprendizaje, la estética y educación artística-especialmente danza, música y literatura- y la educación de las emociones.
Su libro, Making Sense of Education: An Introduction to the Philosophy and Theory of Education and Teaching (2003) ha sido traducido a varios idiomas.

sábado, 5 de enero de 2013

OPINION.es


En conversación con Sergio Vila-Sanjuan del 02 de diciembre del año recién concluido, nuestro escritor Arturo PÉREZ-REVERTE declaró cuál es su idea vital: “Pensar como un griego, luchar como un troyano y morir como un romano”

Sea enseña, sea aspiración privativa; independientemente del grado de consecución personal o colectiva que llegado el final se haya logrado respecto al objetivo, con la mera aspiración me basta. Me quito el sombrero ante esta frase que por sí sola define la persona y da cuenta de su talla.

No se trata de una loa al novelista español que hoy es leído en el mundo entero; no hace “dos días” precisamente que estoy interesada en lo que Pérez-Reverte haya dicho o pueda decir. Los que empezamos a sumar años, acumulamos ya bastante en el almacén de la memoria. Yo ya le veía y escuchaba otrora cuando, como especialista en conflictos armados, aparecía en los informativos de TVE. Como tenemos aproximadamente la misma edad, podríamos decir en un exceso de familiaridad que “hemos madurado juntos”, es normal pues que me interese conocer su punto de vista y su pensamiento al margen de lo que pueda divertirme o entretenerme como autor de ficción, cuestión ésta aparte de la que tratamos hoy aquí.

Precisamente a raíz de la publicación de “El tango de la Guardia Vieja”, tuve ocasión de estar presente en la entrevista que también Vila-Sanjuan le había hecho tres días antes (el 29 de noviembre) en Barcelona. Pérez-Reverte mentó a la Generación del 98. Inevitable pues, efectuar el recorrido mental por los escritores que pertenecen a la misma y evocar las obras alumbradas desde su visión sombría y negativa de la España de la época y echar, a continuación, un vistazo a la España actual o a cualquiera de sus pedazos. Esa era la idea, claro está.

El entorno de cada uno da para algún que otro paralelismo. En mi caso me ha remitido a Ramón del VALLE-INCLAN y una obra suya concreta, de 1919: “DIVINAS PALABRAS”, drama de muerte, avaricia y lujuria impregnado de crueldad donde lo trágico se mezcla con lo grotesco. Obra impagable o tal me parece por la intensidad con que me impresionó, especialmente el provecho que los parientes sacaban del triste destino de Laureaniño, que, impedido y postrado en un carretón, era exhibido por sus familiares en ferias y mercados para conseguir dinero de la piedad de los conciudadanos. Es decir, utilizar la desgracia como fuente de ingresos. A ello hacen referencia, en conversación, dos mujeres del pueblo con su particular habla. Una de ellas argumenta así:

«Conforme al modo que ello se considere, es una carga y no la es. Juana la Reina
achicaba en un día más bebida que una de nos achica en un año, y la bebida no la dan
sin moneda. Por su engendro tenía mantenencia. ¡Mal sabéis lo que se gana con un
carretón! No hay cosa que más compadezca los corazones. Juana la Reina sacaba un
diario por riba de siete reales. ¿Y adónde vas tú, cuerpo sano, que saques ni medio de
ese estipendio?»

Sí, no hay cosa que más compadezca los corazones que contemplar la desgracia cebada en un ser humano, pero ¡ay! poco aprovechaba a Laureaniño la colecta de reales al estar postrado y sin más necesidad que el alimento diario. Mantener vivo al desgraciado para mantener a la parentela; los familiares hasta llegan a las manos para hacerse con la propiedad del carretón y su carga.

Caridad, solidaridad, sí, pero para mantener a indignos, no.
Cambian, con los tiempos, los métodos y las formas pero las situaciones y la esencia de los personajes, como en literatura, se repiten.

Y qué patética la distancia con la idea vital de PÉREZ-REVERTE: “Pensar como un griego, luchar como un troyano y morir como un romano”. Para ello se necesita ética, valentía y dignidad.

PS:
Esta noche, si ponemos los zapatos en el balcón y hacemos clic sobre el 
podremos recibir "Divinas Palabras" de Ramón del Valle-Inclán. 

Feliz lectura
y
Felices Reyes