A este vídeo le cabe el honor de ser el primero publicado en este blog. Objetivo: presentar a un miembro de mi familia, a mi primo Jordi, y desear a todos, con su música, FELICES VACACIONES.
PS: Nos reencontramos con temas literarios en septiembre. Hasta pronto.
jueves, 1 de agosto de 2013
sábado, 6 de julio de 2013
CINE DE NOVELAS Y NOVELAS DE CINE
Lo que puede
dar de sí la primera hora de una tarde de viernes esperando la llamada del
taller para saber por qué demonios se quedó sin frenos mi coche...
Para hacer
tiempo, canal de cine. Película: “El juego
del matrimonio”. En otros países de habla hispana se estrenó con el título
de “Infieles”.
La película me
gustó y no recordaba haberla visto publicitada, pero no era esto sino aspectos
de la trama los que me han llevado, esta mañana, a buscar información que quizá
respondiera a las preguntas que, mientras visionaba la cinta, me había hecho la tarde anterior.
Comencemos. El film, de 2007 y con el título original
de “Married Life”, fue dirigido por Ira SACHS. Guión también de Sachs junto con
Oren MOVERMAN y se trata de una adaptación de la novela “Five roundabouts to
Heaven” (1953), del autor inglés John BINGHAM.
En el web-site “blogdecine.com”
leo una crítica al film que habla de película totalmente a contracorriente cuyo
único reclamo es el reparto (entre otros: Pierce BROSNAN), que pertenece a otro
tiempo, no sólo por estar ambientada en los años 40 sino porque su estilo
también es de antaño y que se comprende su no-existencia en cartelera, pero que
es buen cine.
Seguimos y vamos
a la novela y al autor, John BINGHAM (1908-1988). Escribió 17 thrillers entre1952 y 1982. “Five roundabouts to Heaven” no es el único de sus libros que ha
sido llevado a la pantalla, pero respecto a esta novela dice Karin REEVES en su
blog lo siguiente: “This planned crime
is the justification for the novel, but seems incidental to it. The book is really a study of the way people think and
their motives for action or inaction”. Certera, REEVES.
La novela es
accesible, como no, en AMAZON, y tiene otorgadas 4,5 de 5 estrellas. No está nada mal.
Aquí queda pues
la invitación a leer esta novela de John BINGHAM.
Después, si quieren,
comentamos acerca de la crítica del film de la que transcribo una frase: “El
director nos lleva a una década en la que las relaciones amorosas y el
pensamiento sobre el matrimonio eran bien distintas a las de hoy en día”.
Permítanme añadir que esto suele suceder pero las motivaciones son atemporales, caso contrario no podríamos comprender sin un mínimo estudio previo las miles de historias no contemporáneas que se nos ofrecen .
domingo, 30 de junio de 2013
COMISARIO BRUNETTI
Cuando se cumplen 23 años desde "Muerte en la Fenice", Donna Leon nos ofrece "EL HUEVO DE ORO", una nueva historia protagonizada por el Comisario Brunetti.
Dice la escritora «Al descubrir que una persona cercana muy respetable para todos no era en absoluto como parecía, me vino la idea de esta novela». Fuente: Marta Robles, La Razón, 29.06.2013.
Etiquetas:
Comisario Brunetti,
Leon,
novela,
novela negra
martes, 25 de junio de 2013
PEDAZOS DE TEXTO
"Como todas las
tardes, la barca-correo anunció su llegada al Palmar con varios toques de
bocina.
El barquero, un
hombrecillo enjuto, con una oreja amputada, iba de puerta en puerta recibiendo
encargos para Valencia, y al llegar a los espacios abiertos en la única calle
del pueblo, soplaba de nuevo en la bocina para avisar su presencia a las
barracas desparramadas en el borde del canal. Una nube de chicuelos casi
desnudos seguía al barquero con cierta admiración. Les infundía respeto el
hombre que cruzaba la Albufera cuatro veces al día, llevándose a Valencia la
mejor pesca del lago y trayendo de allá los mil objetos de una ciudad
misteriosa y fantástica para aquellos chiquitines criados en una isla de cañas
y barro.
De la taberna de
Cañamel, que era el primer establecimiento del Palmar, salía un grupo de
segadores con el saco al hombro en busca de la barca para regresar a sus
tierras. Afluían las mujeres al canal, semejante a una calle de Venecia, con
las márgenes cubiertas de barracas y viveros donde los pescadores guardaban las
anguilas.
En el agua muerta, de
una brillantez de estaño, permanecía inmóvil la barca-correo: un gran ataúd cargado
de personas y paquetes, con la borda casi a flor de agua. La vela triangular,
con remiendos oscuros, estaba rematada por un guiñapo incoloro que en otros
tiempos había sido una bandera española y delataba el carácter oficial de la
vieja embarcación.
Un hedor insoportable
se esparcía en torno de la barca. Sus tablas se habían impregnado del tufo de los
cestos de anguilas y de la suciedad de centenares de pasajeros: una mezcla
nauseabunda de pieles gelatinosas, escamas de pez criado en el barro, pies sucios
y ropas mugrientas, que con su roce habían acabado por pulir y abrillantar los
asientos de la barca.
Los pasajeros,
segadores en su mayoría, que venían del Perelló, último confín de la Albufera
lindante con el mar, cantaban a gritos pidiendo al barquero que partiese cuanto
antes. ¡Ya estaba llena la barca! ¡No cabía más gente…!
Así era; pero el
hombrecillo, volviendo hacia ellos el informe muñón de su oreja cortada como
para no oírles, esparcía lentamente por la barca las cestas y los sacos que las
mujeres le entregaban desde la orilla. Cada uno de los objetos provocaba nuevas
protestas; los pasajeros se estrechaban o cambiaban de sitio, y los del Palmar
que entraban en la barca recibían con reflexiones evangélicas la rociada de injurias
de los que ya estaban acomodados. ¡Un poco de paciencia! ¡Tanto sitio que
encontrasen en el cielo…!
La embarcación se
hundía al recibir tanta carga, sin que el barquero mostrase la menor inquietud,
acostumbrado a travesías audaces. No quedaba en ella un asiento libre. Dos
hombres se mantenían de pie en la borda, agarrados al mástil; otro se colocaba en
la proa, como un mascarón de navío. Todavía el impasible barquero hizo sonar
otra vez su bocina en medio de la
general protesta… ¡Cristo! ¿Aún no tenía bastante el muy ladrón? ¿Iban a pasar
allí toda la tarde bajo el sol de septiembre, que les hería de lado,
achicharrándoles la espalda…?
De pronto se hizo el
silencio, y la gente del correo vio aproximarse por la orilla del canal un
hombre sostenido por dos mujeres, un espectro, blanco, tembloroso, con los
ojos brillantes, envuelto en una manta de cama.
Las aguas parecían hervir con
el calor de aquella tarde de verano; sudaban todos en la barca, haciendo
esfuerzos por librarse del pegajoso contacto del vecino,
y aquel hombre temblaba, chocando los dientes con un escalofrío lúgubre, como
si el mundo hubiese caído para él en eterna noche.
Las mujeres
que le sostenían protestaban con palabras gruesas al ver que los de la barca
permanecían inmóviles. Debían dejarle un puesto: era un enfermo, un
trabajador. Segando el arroz había atrapado las fiebres, las malditas tercianas
de la Albufera, y marchaba a Ruzafa a curarse en casa de unos parientes… ¿No
eran acaso cristianos? ¡Por caridad! ¡Un puesto!
Y el tembloroso
fantasma de la fiebre repetía como un eco, con los sollozos del escalofrío:
- Per caritat! Per caritat..!
Entró a empujones,
sin que la masa egoísta le abriera paso, y no encontrando sitio, se deslizó
entre las piernas de los pasajeros, tendiéndose en el fondo, con el rostro
pegado a las alpargatas sucias y los zapatos llenos de barro, en un ambiente
nauseabundo.
La gente parecía
acostumbrada a estas escenas.
Aquella embarcación
servía para todo; era el vehículo de la comida, del hospital y del cementerio."
"Cañas y barro"
Vicente BLASCO IBÁÑEZ
Etiquetas:
Blasco Ibáñez,
Cañas y barro,
novela,
novelista,
pedazos de texto
lunes, 17 de junio de 2013
PALABRA DE ESCRITOR

"Escribir una novela es como construir una casa con la nariz pegada al muro de ladrillos. Siempre se desea poder retroceder y observarla desde la distancia."
Edward BLISHEN
Etiquetas:
Blishen,
escribir,
escribir novela,
novela
sábado, 15 de junio de 2013
RETALES DE TEXTOS
"... y su pecho jadeaba porque había hablado con voz potente. Las trompetas resonaron y los soldados golpearon sus escudos con lanzas y el suelo con los pies y la muchedumbre comenzó a lanzar gritos que se convirtieron en clamores de alegría. Horemheb sonrió y volvió a subir a su carro. Los soldados le abrieron paso por entre la muchedumbre que lo aclamaba. Entonces comprendí que la mayor alegría del pueblo era poder gritar todos a la vez, sin que importara nada lo que se grita ni porqué se grita, pero al gritar con los demás uno se siente fuerte y está convencido de la justicia de la causa por la cual grita. Horemheb estaba muy satisfecho y levantaba los brazos para saludar al pueblo. (... ...) Recomenzó a hablar de su discurso delante del pueblo y yo le dije que prefería el que pronunció en Jerusalén delante de sus tropas, y dijo: -No es lo mismo hablar a los soldados que al pueblo. Mi discurso delante del templo de Sekhmet estaba destinado también a la posteridad porque, seguramente, lo grabarán en piedra. Y en este caso conviene elegir las palabras y lanzar frases que despabilen la cabeza al pueblo y lo impresionen. Puesto que no entiendes una palabra, te diré que mi discurso se limitaba a reproducir las frases que se han dicho siempre al principio de todo conflicto. Para empezar he declarado que la guerra contra los hititas era meramente defensiva y he excitado al pueblo a rechazar al invasor que asola Egipto. En general, todo está de acuerdo con la verdad, pero no he ocultado que me proponía al mismo tiempo reconquistar Siria. En segundo lugar, he declarado que los que me siguiesen voluntariamente no tendrían de qué arrepentirse, mientras que los que viniesen obligados tendrían una triste suerte. Tercero, he afirmado que era una guerra santa y he invocado la ayuda de todos los dioses. En realidad no creo que los dioses de Egipto sean más poderosos que los de los hititas, ni que un país sea más sagrado que otro, pero he leído en todas las proclamas de los grandes faraones de la Antigüedad que es bueno invocar el auxilio de los dioses, y un buen capitán no omite esta formalidad. Al pueblo le gusta y está contento, como has podido ver. Por otra parte, había mezclado hombres míos entre la muchedumbre a fin de dar la señal de las aclamaciones, porque más vale ser prudente. Te habrás fijado en que no he dicho nada de las dificultades que nos esperan porque bastante tiempo tendrá el pueblo de darse cuenta y no sirve de nada asustarlo de antemano. Porque esta guerra será muy dura, ya que no tengo suficientes tropas entrenadas ni carros de guerra. Pero no dudo de la victoria final porque tengo fe en mi destino."
Sinuhé, el egipcio. Libro 13º (fragmento)
Mika WALTARI
Etiquetas:
conflictos,
novela,
novelista,
Sinuhé el egipcio,
Waltari
SHERLOCK HOLMES
Escuchar al mismísimo Sir Arthur CONAN DOYLE hablar de su personaje... ver la mirada traviesa del padre del detective más famoso del mundo... ¿Les apetece? Eso supongo.
Les dejo, pues, el enlace. Hallarán el vídeo haciendo clic aquí.
Fuente:
ABC, 14 de junio 2013
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





